Neymar, Neymar, Neymar

Es el único nombre que escucho, leo y veo en diarios, radio y televisión desde hace dos semanas, hasta que al fin su novela cerró la primera temporada. Quizás por el título del artículo se hace entender que profetizo devoción por el crack brasileño, nunca como me entrego a la pasión del fútbol, que no entiende de colores, ni estilos, ni figuras.

Se puede redactar lo que sea al respecto, pero la única verdad es que el verde confirma que resulta casi imposible de no extrañar las cabalgadas de Ney por la banda izquierda vestido de azulgrana, desparramando rivales, ridiculizando defensas, desafiando el arte de la gambeta. Ahora, toda esa magia se la llevó a París. En la ciudad del amor, pudiera regresar el fútbol romántico, amén de hacer historia, o mejor, de regalar historia, porque él aterriza con una parte hecha ya.

En aquel debut culé ante el Atlético de Madrid en la Supercopa de España en la temporada 2013-2014, bajo las órdenes de Gerardo Martino, comenzaba un lazo que pocos asegurarían que se rompería cuatro temporadas después, pero en lo deportivo, un gol suyo daría el primero de los 10 trofeos que alzó con el FC Barcelona. De cabeza, a pase de Dani Alves, compañero que la vida sin tanta casualidad los vuelve a unir en tierras francesas. Sólo 9 goles en LaLIga y cuatro en Champions League eran su aporte inicial a la causa catalana, aunque sus 8 asistencias en el torneo doméstico mostraban la faceta por la que más destacaría mientras vistió de blaugrana. Poseedor de una imaginación, algo inmadura y desorganizada por momentos, pero imaginación al fin, creando situaciones de cara a puerta para sus compañeros.

En este primer curso daba inicio a su idilio entre los duelos Real Madrid-Barcelona, marcando en su debut, en casa, partido que finalizó 2-1 para los culés, con gol decisivo de Alexis Sánchez; otro que tampoco está. En el segundo de estos tipos de duelos, asistió a Messi e hizo expulsar a ramos en acción pitada con penalti, el choque concluiría 3-4 para los visitantes con hat-trick de Leo. Otra de las notas a remarcar en sus primeros pasos como barcelonista se dio en la Liga de Campeones en el juego ante el Celtic, anotando tres dianas en dicho encuentro, primera vez que lo hacía con esta camiseta.

La 2014-2015 no sería simplemente su confirmación en la élite europea tras disfrutar de elogios y cetros con el club de sus amores en Brasil, el mítico Santos, sino que daría comienzo a la unión de un tridente que en tres campañas dejó cifras vestidas de récord y 9 veces las manos del capitán al aire con el correspondiente bullicio. Sus 39 anotaciones durante los casi 10 meses de competiciones lo supo repartir de la misma forma en la que cada día ilusionaba unos e incomodaba otros con sus filigranas. Fueron 22 perforaciones en liga, 10 en Champions y 7 en Copa del Rey, siendo líder anotador en las dos últimas, más el afamado triplete, suficiente para por primera vez estar en la terna final del codiciado, pero exclusivo Balón de Oro.

No quedaron en el olvido los 7 pases a gol en el certamen ibérico, aunque incontables las veces que la mezcla de la MSN (Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar) hizo temblar a las más poderosas zagas de España y el viejo continente. Esa unión épica dio sus primeros frutos a instancias locales en enero de 2015, pues a finales de 2014, Europa ya saboreaba la composición sudamericana con 3-1 ante el PSG; cualquier parecido es pura coincidencia, repartiendo una diana para cada uno ese día en el Camp Nou. La cita pactada para el recinto azulgrana con la Liga y mucho más en juego ante el Atlético de Madrid, que llegaba tras la “tragedia de Anoeta” y la casi destitución del posteriormente venerado Luis Enrique, se saldó con un tanto para cada integrante del ataque catalán y una puerta abierta al parque de diversiones al estilo fútbol.

En ese propio período volvería a hacer la cruz en los Clásicos, específicamente en el de ida, al marcar el único gol de la derrota barcelonista 3-1 en el Santiago Bernabéu. Además el paulista tendría una fiesta particular frente al que ahora es su nuevo equipo, anotándoles 5 dianas en 4 partidos (2 en fase de Grupos y 3 en los 4tos de la fase del KO). No serían los últimos, la historia le tendría un lugar reservado al brasileño, como si supiese que su destino no sería todo lo extenso que el contrato marcaba con el Barcelona. Durante este espacio de tiempo también formularía las tres piezas de una marca, ya que anidaría durante tres temporadas consecutivas en las finales de la Copa del Rey. Athletic Club, Sevilla y Alavés serían sus víctimas.

Un año después las cosas casi no cambiarían, salvo la dolorosa eliminación a manos de los colchoneros; otra vez, camino a las semifinales de la Liga de Campeones de la 2015-2016. No obstante en Liga volvería a llevar a las redes rivales más de 20 veces la esférica (24), junto a 12 asistencias que contribuyeron para el título, segundo de forma consecutiva. Protagonismo para los meses que cerraban el año 2015, espacio de tiempo en el que Leo Messi estaba ausente por lesión y Neymar abarcaría las portadas con actuaciones de líder; para lo que a priori llegó a Barcelona, siempre con la complicidad de Luis Suárez, y claro, el resto del equipo. Su gol ante el Villarreal con enorme sombrero incluido y definición sin dejar caer la redonda, más la diversión en la “casa blanca”, no sólo por el resultado de 4-0, sino porque creo faltó bien poco para repetir aquellos sonoros aplausos de la grada merengue a su compatriota Ronaldinho en la lejana temporada 2004-2005.

Al final sin Champions, pero con liga y copa; incluyendo gol en la discusión del título ante el Sevilla del mismo que lo dirigirá en el PSG, Unai Emery, se quedaron a la sombra los pobres tres tantos anotados en la competición de clubes más importante del mundo. Individualmente también hacía tendencia el dejar su huella con gol en las finales de copa, segunda vez al hilo y su acostumbrado tanto en al menos uno de los dos choques que enfrentaba los eternos archirrivales. En este caso en el mentado 4-0 del Bernabéu que ayudó a detonar a Rafa Benítez.

Llegaría esa que nunca creí sería la última campaña con el Barça en la que su nivel de juego se ve poco reflejado en las a veces frías estadísticas, sobre todo si de goles hablamos. Una discreta cuota de 13 dianas en LaLiga Santander, inflada en el epílogo con su último hat-trick para los culés, jornada 37 ante Las Palmas en Gran Canarias. Además de sólo 4 goles en Champions, claro, dos de ellos inolvidables pues dejaron boquiabiertos a unos inofensivos parisinos, que no daban crédito a la impronosticable remontada en el feudo catalán. Esta fue quizás la obra hecha legado más relevante del brasileño al servicio del elenco de la Ciudad Condal. Nadie olvidará su tiro libre, su penal, su pase a Sergi Roberto, el 6-1.

El adiós futbolístico fue con la tercera Copa del Rey seguida, en la que él nuevamente dejó huella numérica con un gol a pase de Messi, jugador con quien dice haber aprendido y se siente agradecido de haber compartido, como compañero del verde y como amigo, expresando que no ha visto otro como el rosarino. Esta vez no pudo hacerle daño al Real Madrid ya que solo jugó un partido de los dos fijados por el calendario. No obstante en el celebrado en el coliseo blaugrana tuvo la opción de decantar el duelo hacia el bando culé, tras romperle la cintura a Carvajal, pero con Keylor vencido la portería le quedó chiquita. De todos modos más que contabilizarle, reconocerle sus 11 asistencias en el evento nacional y 8; siendo líder, en la Liga de Campeones.

Se fue Neymar, pero tan solo de España. De su anhelada magia y presumido a la par que envidiado jogo bonito se podrá seguir disfrutando, ahora en la Ligue 1. Una competición escalones por detrás de su valor y nivel, pero que lo ha adsorbido como figura icónica y que posee las herramientas para darle valor mundial a los petrodólares invertidos. El tiempo dirá si el paso por Francia es un trampolín para luego cumplir el viejo sueño de Florentino o si junto a una “numerosa comunidad brasileña” dentro del club, podrá derribar el muro de la dinastía dorada de Cristiano y Messi, algo que hoy parece imposible, pero luego de ver pagar una de esas cláusulas de las que nubla al intentar leerlas, se puede decir que todo en fútbol ya es posible y él es un elegido.

PD
Desde una cabina en la vieja Habana, apago el micrófono y me dispongo a intentar convertir las gambetas e
n tinta.

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